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La distancia desde Buenos Aires, es de 1.587 kilómetros, pero no importa, el viaje merece la pena, además la oferta de actividades en Bariloche es tan variada que no hay espacio para el aburrimiento. Además es un lugar apto para todos los públicos. DESTACADOS A sus atractivos naturales se suma la diversidad cultural, por allí pasan turistas de todo el mundo, principalmente de Europa, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, México y Venezuela, muchos de ellos decidieron quedarse para toda la vida y escribieron sus propias historias. Así como los nativos tehuelches, (cazadores nómadas), recorrían la Patagonia en grupos de familias reunidas bajo la guía de un cacique, hoy los turistas, -salvando las distancias, caminan las montañas para vivir sus experiencias. En verano, las actividades que pueden realizarse son: escalada en roca, mountain bike, cabalgatas, cuatriciclos, rappel, zorb, kids club, para los más chiquitos, o simplemente subir a disfrutar el maravilloso paisaje. Cuando se elige viajar hasta Bariloche por ruta, en auto o micro, son aproximadamente dieciocho horas, ya que el recorrido desde Buenos Aires, es de 1587 kilómetros, la otra opción es el viaje en avión. La oferta de actividades es tan variada que no hay espacio para el aburrimiento. Es apto para todas las edades y éstas se pueden elegir de acuerdo a la capacidad física de cada uno. En muchos hoteles ofrecen recreación, con personal especializado en montaña que lo llevan a conocer los lugares más insólitos y las mejores vistas de esta impactante ciudad, sumado a los deportes de aventura donde se cuida cada detalle para que el turista disfrute sin inconveniente. La calidez y la experiencia con la que trabajan estos guías es digna de ser destacada. En caso de hospedarse en cabañas, camping o cualquier otro lugar, se pueden contratar aparte. A sus atractivos naturales se suma la diversidad cultural, por allí pasan turistas de todo el mundo, principalmente de Europa, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, México y Venezuela, muchos de ellos decidieron quedarse para toda la vida y escribieron sus propias historias. El color de los lagos, las inmensas montañas, y su vegetación trabajan en perfecta armonía para que el equilibrio siga siendo su mayor atractivo. Los lugares más publicitados para el turismo, están colmados de gente, esto ocurre con la excursión a Isla Victoria y Bosque de Arrayanes. La embarcación parte desde Puerto Pañuelos, recorriendo el Nahuel Huapi por una hora, diez minutos, durante ese tiempo las gaviotas vuelan detrás del catamarán esperando la comida que los pasajeros llevan para ellas (se recomienda darles galletitas de agua o pan). Existe la posibilidad de viajar en La Modesta Victoria, que es una embarcación histórica en Bariloche, donde navegaron presidentes, príncipes y todo tipo de personalidades del mundo. Fue construida en 1937 en Holanda, a pedido de Parques Nacionales. Se arriba a la Península de Quetrihué, y puede recorrerse el Bosque de Arrayanes, el único en el mundo de esa especie, el arrayán, es un arbusto con un color canela intenso, de corteza muy fina, cuando ésta se desprende deja al tronco con manchas blancas, de allí su característica original. Para caminarlo se construyó un sendero que dura aproximadamente 45 minutos y al final se encuentra la famosa “casita del bosque”. Nuevamente se embarca durante 10 minutos hasta la Isla Victoria, que tiene una bellísima vegetación y donde se puede disfrutar la playa del lago Nahuel Huapi. DESCUBRIENDO LA COLONIA SUIZA A 25 km desde el centro de Bariloche se encuentra la Colonia Suiza, que lleva este nombre porque en el siglo XIX se instalaron familias de esa nacionalidad y asentaron sus tradiciones. Al caer la tarde en Villa Los Coihues, queda todo encantado, donde la varita mágica parece haber hecho lo suyo porque, a 13 km. del centro de la ciudad, camino al Lago Gutiérrez, y luego de recorrer un sendero angosto metiéndose por el bosque rodeado de árboles y arroyos, se llega a la Cascada de los Duendes, un paisaje impresionante. Otro de los puntos de gran interés lo ofrece el Lago Steffen, un lugar paradisíaco, ubicado en la parte sur del Parque Nacional Nahuel Huapi, a 60 km de la ciudad de Bariloche y a 70 de El Bolsón. Se trata de un lago es ideal para nadar, ya que el agua es fría, pero no congelada porque tiene la particularidad, junto al Lago Martín, que a ambos los alimenta el río Manso, esta zona de la cordillera se caracteriza porque sus vertientes vuelcan las aguas al océano Pacifico. Así como los nativos tehuelches, (cazadores nómadas), recorrían la Patagonia en grupos de familias reunidas bajo la guía de un cacique, hoy los turistas, -salvando las distancias-, caminan las montañas para vivir sus experiencias. En el Cerro Catedral, ubicado a 19 kilómetros de la ciudad de Bariloche, está todo organizado para la gran aventura y por cada paso hay guías cuidando y dirigiendo a la gente para que disfruten sin riesgos. Por su altura de 1030 metros sobre el nivel del mar, se lo denominó Catedral, ya que los picos con las torres se asemejan a un templo medieval gótico. Es el centro de esquí más importante de Sudamérica y cuenta con 53 pistas y 39 medios de elevación. En verano, las actividades que pueden realizarse son: escalada en roca, mountain bike, cabalgatas, cuatriciclos, rappel, zorb, kids club, para los más chiquitos, o simplemente subir a disfrutar el maravilloso paisaje. Desde lo más alto la vista es increíble, se alcanza a ver el Cerro Tronador, la Isla Victoria, el Volcán Lanín, y la frontera con Chile, entre otras maravillas. LOS DEPORTES Algunos cuentan con muchos adeptos otros no tanto. En el primer caso el treking, se lleva todos los premios. Son caminos de montaña, recorriendo lagos, arroyos, cascadas con vistas hermosas y para todas las edades. El único requisito es un buen calzado y un poquito de agua para el camino. Otra opción interesante, y para quienes puedan pedalear en subida, es el mountain bike. Cuesta un poco subir, pero a la hora de bajar es muy divertido. Se practica en varios puntos de la ciudad. En el caso del Cerro Catedral, se puede contratar en la base del mismo, subir la bicicleta en la aerosilla y bajar pedaleando, es mucho más fácil. Para escalar, por lo general, se hace en una zona ya marcada para principiantes, es en Virgen de las Nieves, y los guías logran lo que muchos creen que no van a poder. La paciencia con la que cuentan a la hora de explicar es digna de admirar y nada más oportuno que aquel dicho que dice “con paciencia se llega a la montaña”, porque todos alcanzan una buena altura. San Carlos de Bariloche es el escenario ideal para los deportes de aventura. Su majestuosa cordillera andina, los bosques, ríos, arroyos y lagos ofrecen una geografía perfecta para practicarlos. La emoción a todo terreno son los safaris acuáticos. Se hacen en balsas de rafting o gomones, provistos con todos los elementos de seguridad, y para toda la familia. Recorren el río Limay, desde Rincón Chico hasta Villa Llanquín, pasando por espectaculares formaciones rocosas y paisajes inolvidables como el Valle Encantado. Para continuar con la aventura, se ofrece al turista cabalgatas por uno o varios días, visitando diferentes lugares y de acuerdo a la capacidad de cada uno. Como hay para todos los gustos, también tiene su lugar la pesca. Se pueden alquilar equipos y cruceros de medio día o día entero, con veleros, lanchas a motor o cruceros de distinto porte que cuentan con camarote, cocina y todas las comodidades, con tripulación entrenada para la navegación y guías de pesca. Además parapente, rappel, zorb, eso sí nadie puede decir que en Bariloche, se aburre porque no hay espacio para eso. Un deporte fascinante es el canopy, ideal para toda la familia, es un viaje increíble y divertido a través del bosque y se tiene la sensación de volar. Para los más valientes el rafting, es el deporte ideal, puede ser suave, que comienza en el lago Steffen, donde nace el río manso inferior, o con mucha acción a través de la Cordillera de los Andes, en el valor incluye traslados, almuerzo (asado criollo con bebidas) y merienda. Para cualquier actividad www.zonatravesias.com.ar LOS SABORES Así como las actividades son varias, también hay muchos lugares donde saborear las comidas típicas del lugar. Es el caso de la picada patagónica, degustación de quesos, trucha, ciervo, cordero y jabalí ahumado con pan casero, tostaditas con ajo y crema para untar. Las pretzel, son rosquitas saladas para acompañar con cerveza, quesos a la pimienta, lomito horneado, empanaditas de espinaca y ricota, ensaladita verde y roja, sopa de cebolla, strudel de la huerta, guiso montañés( contiene trucha ahumada caliente con crema y nueces, acompañada de puré). El Dublín CODEL( clásico plato irlandés con chorizo, lomo, panceta, longaniza ahumada y sidra) también se puede degustar, así como los raviolis de salmón con crema de azafrán y nueces, pansotti de cordero patagónico. Todos estos manjares pueden ir acompañadas por una cerveza tirada de forma artesanal que puede ser rubia, negra o mitad de cada una y elegir la graduación de alcohol. Al que no le gusta la cerveza, puede tomar sidra tirada de barril, o cualquier otra bebida. Para probar el famoso y peculiar curanto, hay varios lugares, pero el más tradicional es Colonia Suiza. Los dulces son una tradición también. Hay una variedad enorme de fábricas de chocolate y diferentes postres con frutos rojos. Al final de los postres un té de rosa mosqueta, le reconfortará. Pero además… está prohibido pasar por la balanza durante el tiempo que duren esas vacaciones. |