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No, no creo que el mundo se acabe este año. Lo que si creo que es un año demasiado importante para los hispanos en esta parte del mundo.
Es un año donde más que nunca, la opinión de los latinos podría y debería afectar la conducción política de los Estados Unidos.
Y para ello vamos a tener que votar. Todos. Con o sin papeles.
Ahora sí se equivocó licenciado. Sin papeles no hay voto. Eso lo sabe todo el mundo.
No pues. De lo que se trata es de ver la foto completa.
Todos sabemos que aquí sólo votan los ciudadanos americanos.
Todos los demás tienen la obligación moral de motivar la votación de quienes tienen la facultad de hacerlo. Una de las primeras razones por las cuales los hispanos no se registran para votar es su falta de dominio del idioma ingles, especialmente en un tema tan in trincado como la votación.
La segunda es precisamente esa: la manera tan enredada como se presentan las cedulas electorales.
Por eso es que los hijos tienen la obligación de asistir a los padres en la comprensión y la lectura de esas balotas de votación, que bien pudieran ser solicitadas con anterioridad, para hacer del acto de votación latino un evento de familia, de comunidad, en la comodidad de su propia casa.
Osea licenciado, que ¿yo podría pedir la cedula de votación de nuestro padre por correo y leérsela en la casa como un mes antes de las elecciones para que él, sin ninguna presión pueda votar sentado en la sala de su casa?
En efecto.
Los padres tienen la obligación de hablar con sus hijos, especialmente esos muchachos de 18 años en adelante, para que sean la voz de los inmigrantes, aquellos que los trajeron para gozar de las ventajas de este su país.
Los amigos tiene la obligación de ayudar a quienes teniendo la facultad de votar no lo puedan hacer por desconocimiento del idioma o del proceso. Y así sucesivamente.
¿Qué es lo que impide a nuestros llamados líderes a hacer un llamado en este sentido?.
¿No es acaso válido el que se proponga el voto latino desde la casa de los latinos, para aquellos que así lo prefieran?.
Desde hace muchos años la dirigencia latina en todos los Estados Unidos llaman a la población a registrarse para votar y salvo contadas excepciones, casi siempre los resultados son mediocres, por decir lo menos.
Sin embargo se espera por el siguiente proceso electoral o por la siguiente necesidad de votos para gritar la necesidad de salir a registrarse y luego de ir a votar.
Quienes viven y ganan dinero en los Estados Unidos por hablarle a los hispanos, por cantarle a los hispanos, por actuar para los hispanos, por hacer reír a los hispanos, por jugar deportes para los hispanos; tienen la obligación moral de trabajar para los hispanos.
Es ridículo escuchar a gente que vende 20 millones de discos en español en los Estados Unidos, que prefieren mantenerse alejados de la política, cuando sus propias interpretaciones en este idioma son una posición política.
Estoy seguro que en épocas donde la Internet ha causado más de una revolución en países del oriente medio o de la lejana Asia, el Facebook pudiera venir muy a la mano para reavivar el interés de los latinos en el manejo de la política local y nacional.
Porque no se trata de usar las redes sociales solo para soliviantar ideales, pero también para organizar movimientos.
En momentos en el los Republicanos muestran un divorcio total de las plataformas políticas que supuestamente interesan a la comunidad hispana de los Estados Unidos y cuando los demócratas encabezados por el mismísimo presidente Barack Obama, parecen despertar recién en las puertas de las elecciones para hablarle de nuevo a los latinos, después de un silencio de cuatro años, solo interrumpido por el llanto de los deportados, los hispanos deberíamos tomar el control y negociar con ambos lados del espectro.
El problema es que no tenemos un representante.
No hay nadie que saque la cara por los hispanos.
Oklahoma fue uno de los estados donde comenzó la refriega nacional en contra de la inmigración indocumentada, a través de leyes estatales.
Ojala fuese aquí donde comience una ola educativa del electorado nacional hispano, para hacer sentir nuestro voto de una vez por todas.
En el Facebook hay una pagina llamada Enséñale a un hispano a votar.
Ese podría ser un comienzo.
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